lunaAmaneció lluvioso, frío, desapacible, sin embargo la luz fue la protagonista en nuestra historia. En el cine salesianos, desde las diez, los componentes del grupo Camaux, preparan la función: se transforman en gente de circo, colores y luna, se maquillan, montan decorados, bullen como globos en una fiesta infantil. En el hall, otros, instalan un sencillo stand, para informar e ilusionar con los proyectos en marcha, además de ofertar libros y chubasqueros. Destaca el anunció de la próxima actividad: El Festival Lusekelo de música. A las once llega José Manuel Bernárdez Gándara, la persona que garantiza que nuestra ayuda cumpla su objetivo. El se encarga de darle vida a los proyectos en Kasempa, una provincia rural en el Noroeste de Zambia.

El público comienza a llegar, los mayores con paraguas, los pequeños con las mejillas encendidas de ilusión. El hall rebosa de abrazos, besos, presentaciones, sonrisas, que caldean el ambiente con su alegre bullicio.

presentacion_gandara1Es la hora. El presidente de la Fundación, desde el escenario, dice unas palabras de bienvenida y agradecimiento para los asistentes, la comunidad salesiana y el grupo de teatro Camaux. A continuación invita a José Manuel, presentándolo como la persona que respalda la actuación de la Fundación, para que cuente la razón de los proyectos que se realizan.

El misionero transmite las necesidades urgentes del lugar en donde lleva a cabo su labor. Su voz confortable, mansa y humilde, su rostro tostado por el sol africano, sus razones claras y precisas, acreditan su verdad.

Con un ligero retraso comienza la obra. Los actores, jóvenes y entusiastas, nos transportan al mundo alocado del circo. Surge un conflicto, y como sucede en la vida real, un inocente es acusado de robo. La víctima, el héroe del cuento, es testigo de un suceso formidable: la luna al final del arco iris. Música y danza de colores, invaden el escenario. La magia del teatro fascina a los más pequeños, que miran cautivados, con la boca abierta, y de ese modo, tiene lugar, el momento maravilloso en que todos, público y actores, viven juntos la historia contada, formando parte de la misma.

poliLos aplausos, al final, premian a unos y satisfacen a todos. La sala rebosa de caras sonrientes, felicitaciones, niños que juegan a ser los personajes que han visto, mayores entusiasmados, que prometen volver en la próxima; una voz comenta la gran dificultad de hacer que todo aquel tinglado funcione.

Esa es la ilusión que nos anima, ofrecer al público actividades dentro del ámbito de la cultura, que además sensibilicen al público con la otra cara de nuestro planeta, oscura y vergonzosa, donde los seres humanos luchan por sobrevivir en situaciones límite, y con todo, su rasgo característico es la alegría.

Con esta representación, como en otras ocasiones, todos hemos gozado de una nueva oportunidad para divertirnos haciendo que el mundo sea un poco mejor.

Ha merecido la pena disfrutar de un domingo tan radiante.

Fotos de la representación